¿Eres niño o niña adulto?
Trabajar con nuestro pasado puede ser de las etapas más duras en cualquier proceso de recuperación, autoconocimiento o desarrollo personal.
Es importante mirar atrás —aunque pique— y reconocer qué aspectos del pasado siguen gobernando en nuestra vida prisioneros de las reacciones aprendidas y estancadas de nuestra infancia y poder pasar del círculo vicioso al virtuoso. 💫
Yo estoy metida de lleno en este proceso, y hoy te cuento en esta newsletter desde mi propia experiencia cómo ayudarte a reconocer a nuestro niño o niña adultos.
He hecho este proceso en otras ocasiones pero supongo no estaba preparada porque en seguida me abordaba la cuestión ¿Para qué mirar tan profundo, tan atrás, pasarlo mal y no seguir simplemente hacia delante asumiendo que hubo cosas como a todo el mundo, (¿a todo el mundo?) qué nos impactaron y no supimos encajar, pero que ya pasó, ¿no?
Poder expresar todo el dolor y miedos que hemos guardado dentro y liberarnos de la vergüenza y culpabilidad que persisten del pasado, es fundamental.
Convertirnos en un adulto libre de las reacciones de la infancia estancadas, es fundamental.
Recuperar nuestro niña/o interior aprendiendo a amarnos y aceptarnos a nosotros mismos como no lo habíamos hecho antes, es fundamental.
Ir soltando gradualmente la carga de duelo y trauma no expresado es fundamental.
Entender que esas resoluciones de conflictos inmaduras y dificultades en la gestión de emociones y reacciones forman parte de tus creencias y patrones aprendidos pero que se pueden cambiar, es fundamental.
Seguir alumbrando el camino de la recuperación y nuestras vidas y construir vínculos seguros y relaciones sanas y amorosas, empezando por la nuestra, es fundamental.
Como os contaba en pasadas newsletter comencé hace dos meses un nuevo proceso terapéutico donde estamos poniendo mucho foco en todo esto, por qué no recuerdo casi nada de mi infancia ni adolescencia, cómo puede ser qué no sea capaz de acordarme cómo me sentía en situaciones de conflicto.
Este proceso no parte tanto desde la lógica, se manifiesta más a través de sensaciones y recuerdos en muchas ocasiones borrados por no soportar el dolor, que no quiere decir que lo que nos impactara en la infancia o adolescencia fuera especialmente disfuncional, tiene que ver más con cómo lo vivimos nosotros.
Además de el trabajo terapéutico semanal —fundamental— que estoy haciendo para encajar y ordenar todo esto, hace unas semanas hice este seminario del niño interior de dos días en la escuela transpersonal donde me formé como acompañante en procesos de adicción y que cada vez que hago cosas con ellos me gusta más su manera de enseñar.
Ver seminario Niño interior Escuela transpersonal
También empecé a acudir semanalmente a las reuniones de ACA, un grupo de 12 pasos donde se habla del niño adulto como alguien que responde a las situaciones de la vida adulta con dudas, culpa, sintiendo que es inferior o que no hace lo correcto; todo esto aprendido de sus vivencias siendo niño.
Para mí ha sido todo un descubrimiento, aunque he dudado si compartirlo por aquí porque es algo muy particular y personal he pensado que igual que está teniendo ayudando a mí lo puede hacer por ti.
También hice el test para saber si eres un niño adulto que fue lo que más me impactó por verme reflejada en demasiadas preguntas.
Sin necesidad que hayas crecido o no en una familia disfuncional, como decía antes puede que tus vivencias te hayan impactado lo suficiente como para que sigas comportándote de forma infantil en ciertas áreas de tu vida, tal vez en la afectiva de pareja, tal vez en el trabajo, tal vez en tu relación con el dinero.
Te dejo el link para que puedas echar un vistazo a su web, aunque haya cosas que igual no te sientas reflejado o reflejada creo que tienen muchas comprensiones la literatura que generosamente comparten en su web.
Seguiré hablando de todo esto en próximas newsletters y como siempre, si tienes cualquier duda o aclaración estoy aquí para acompañarte.
También me encantará saber si ya estás haciendo algún tipo de trabajo con tu niño o niña interior y cómo te está ayudando.
Un cálido abrazo y hasta la semana que viene